La Tierra atraviesa hoy una crisis histórica. El aumento sin precedentes de la población humana ha saturado los sistemas ecológicos y sociales. El planeta se halla inmerso en una profunda transformación siendo su manifestación más evidente el proceso denominado Cambio Climático, resultante del incremento exponencial de los gases de efecto invernadero en los últimos doscientos años. Las modificaciones en la distribución de las lluvias, los períodos de sequía e inundación y el lento - pero persistente - aumento de la temperatura año tras año, son una realidad. Los cambios se reproducen en un ciclo que se acelera en cada nueva estación. La devastación ambiental, los recursos que se agotan, la extinción masiva de especies, las enfermedades que corren sus fronteras, son datos ineludibles. Pero ya no es tiempo de diagnósticos ni de reiterar frases hechas que sólo sirven para engrosar el manual de los lugares comunes en el Día de la Tierra. A todas luces, este parece ser el momento preciso en que debemos tomar la decisión de vivir con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Todo individuo, familia, organización y comunidad, tiene un papel vital que cumplir. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza. El destino común de la humanidad nos obliga a escuchar el llamado de la sensatez que nos propone participar de la construcción en lo que nos une, del cuidado de nuestro lugar y su futuro, de la búsqueda de un nuevo comienzo con verdad y sabiduría, dispuestos a la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio.
Pero construir un futuro ecológicamente sostenible requiere de grandes cambios en la mente y en el corazón y de transformaciones dramáticas en nuestros valores y estilos de vida. Para que nos sea posible continuar tendremos que ser capaces de reconocer que somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre en un planeta que es el primero y único para todos.
Desde ONG Ambiente Comarca, como asociación civil ambientalista, social, cultural y educativa nos sumamos a la Iniciativa de la Carta de la Tierra, cuyos postulados rezan: Respeto y cuidado de la vida, integridad ecológica, justicia social y económica, democracia, no violencia y paz. Y convocamos a todos nuestros vecinos a acompañarnos en esta maravillosa tarea de asumir como un deber sagrado – en el espacio que ocupamos – la protección de la vida, la diversidad y la belleza de la Tierra pensando en nosotros y en las generaciones venideras.
NORMA FERNANDEZ – PRESIDENTE / CAROLINA MIZRAHI – SECRETARIA
ONG AMBIENTE COMARCA – PERSONERÍA JURÍDICA Nº 32073


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